Editorial de El Inversor Inquieto

“Los cambios han comenzado”

La extraordinariamente compleja y desafiante realidad que vivimos desde el inicio de la pandemia, está suponiendo un tsunami económico, que ya va cobrándose sus primeras victimas políticas, siendo esto sólo el inicio de lo que está por venir.

La dimisión del primer ministro de Reino Unido, muy a su pesar, teniendo que se empujado por las dimisiones en cascada entre sus filas, ha supuesto la caída de la primera víctima. El asesinato de ex primer ministro, Abe en Japón es una auténtica tragedia, sucediendo además en un país en el que este tipo de violencia no es ni mucho menos esperada. Aquí podemos estar asistiendo a la desesperación de un ciudadano, que ha decido tomarse la justicia por su mano, ante su disconformidad con las políticas que llevó a cabo cuando fue primer ministro. Si eso es así, podría ser el reflejo de la situación de máxima tensión y presión que están sufriendo muchos ciudadanos en el mundo, que puede desembocar en este tipo de actuaciones. Con ello hemos asistido a la segunda víctima política en una sola semana, aunque en circunstancias bien distintas.

Las citas electorales celebradas durante año, están reflejando la falta de confianza en el liderazgo político de los distintos países, por supuesto con impactos dispares, pero que van despejando el camino de lo que puede suceder en las siguientes citas electorales, para los próximos años.

Desde el punto de vista económico, la caída de los precios de las materias primas durante el mes de junio, para muchos expertos es un síntoma de la ralentización del crecimiento económico mundial, como consecuencia de los altos niveles de la inflación y las políticas monetarias implacables contra ella, en los países más afectados.

Los consumidores ya están comprando menos, algo que también ayudará a la moderación de la inflación, mientras los agentes sociales buscan negociar subidas salariales o de pensiones, que un país como el nuestro no se puede permitir, y que no ayudarían a estabilizar el monstruo que cada día complica más la vida al conjunto de los ciudadanos.

La buena noticia es que en todos los informes se confirma que la inflación se irá moderando en los próximos años, mientras que persisten las dudas de si las economías entrarán en recesión o no. También se pone encima de la mesa, la posibilidad de que EEUU baje tipos el año próximo, lo que supondría un alivio para los mercados de capitales y que nos confirma que todo lo que estamos viviendo es coyuntural, al tiempo que conseguiremos la normalización de las economías.

En el análisis que hacen los gestores de los sucedido con los activos financieros este año, para muchos, las caídas de los precios en renta fija durante los primeros seis meses del año, han purgado los excesos de los últimos 14 años. De ser así, aunque intenso y frenético, al menos habremos pasado lo peor, por tanto podemos respirar con más alivio pensando en el futuro.

Para el corto plazo nadie se aventura a pronosticar cual será el comportamiento de los activos, pero en cuanto empiezas a mirar con perspectivas  superiores a dos años, tanto en renta fija como en renta variable, las expectativas son más que halagüeñas. Por tanto hay que poner coto a las emociones y dejar que la estrategia trabaje, como siempre recuerdan los más experimentados y profesionales de las finanzas.