Editorial de El Inversor Inquieto

“El año 2022 no llega con un pan debajo del brazo”

El comenzado año, posiblemente nos ha enseñado en esta primera semana, lo que va a ser su tónica general para el conjunto del año en los mercados de capitales.

La gran mayoría de los analistas consideran que 2022, será de nuevo un buen año para los mercados de renta variable, pero los inversores tendrán que estar dispuestos a soportar más volatilidad y por tanto sus niveles de riesgo en las carteras, si desean obtener rentabilidades que superen la inflación del presente año.

La renta fija ya ha comenzado el año con pérdidas, teniendo en cuenta, que las subidas de tipos de interés van a ser una realidad, e incluso en fechas anteriores a las inicialmente previstas. La liquidez va a irse reduciendo gradualmente en todos los países occidentales y con ello los aumentos de presión, tanto en los activos financieros como en el las finanzas personales, públicas o de empresas.

Adaptarse a ese nuevo mundo no va a ser fácil para aquellos “novatos” en el mundo de la inversión, que se aproximaron al calor de la liquidez extrema y de los beneficios rápidos. Cuando la liquidez se va reduciendo, es como cuando baja la marea en el mar y queda al descubierto todo.

Los activos financieros con respaldo sólido se mantendrán y todo lo que no lo tenga, se irá desmoronando, generando pérdidas importantes a los “novatos”. En el mundo al que nos dirigimos, las pérdidas son inevitables, la diferencia estará en la cuantía y en la capacidad de recuperación de las mismas. Quienes incumplen las reglas básicas de la inversión, para preservar los patrimonios, como son la diversificación, la gestión profesional y el respeto del horizonte temporal de las estrategias, serán los mayores damnificados.

En todas las crisis anteriores ha sido así, recordemos el año 2000 y el año 2008, entre los más recientes, que fueron buena prueba de ello.

Respecto a los asuntos económicos, España no parte entre los favoritos para sorprender con una gran crecimiento económico. En la recta final del año anterior, todos los organismos han revisado a la baja el crecimiento económico de nuestro país, tanto para 2021, como para el estrenado 2022.

Las ventas de la campaña de Navidad han sido inferiores a lo que se estaba esperando, la producción industrial y el sector servicios han bajado alarmantemente. Algo que ha sucedido en buena parte de los países europeos, pero con el agravante en España, de que es consecuencia de la falta de ayudas a los sectores más castigados, dejación de funciones del Gobierno en muchas materias, inseguridad jurídica, subida de impuestos inflación un 30% más alta que la media de la Zona Euro, desmotivación del sector privado, aumento del gasto público improductivo de forma descontrolada etc.

En sentido opuesto se encuentra China o EEUU. La primera empieza a encontrar el visto bueno de muchos analista y EEUU, está en tasas de desempleo, PIB e inflación, que hacen que la Reserva Federal se esté planteando la retirada de estímulos a un ritmo más rápido y las subidas de tipos, antes de los previsto.

Según vayamos conociendo las intenciones de Powell, los mercados seguirán dándole su apoyo, si las decisiones no ponen en riesgo los avances económicos logrados, o se lo retirarán si lo hacen.

En cuanto a la pandemia, posiblemente es el asuntos que más progresos positivos ha tenido, con la inmunización natural provocada por todos los contagios de ómicron y las noticias sobre los avances en los tratamientos.

En conclusión, podemos decir, que 2022 no vendrá con un pan debajo del brazo para todos, pero si se lo encontrarán los que sin esperar a que se lo regalen, hace las cosas bien, en sus finanzas personales o empresariales, aunque sin duda supondrá esfuerzo, paciencia y experiencia de épocas difíciles anteriores.