Editorial de El Inversor Inquieto

“Carrera feroz por las provisiones de energía”

Posiblemente el tema que más conversaciones acapara en los círculos económicos y de la mayoría de los ciudadanos, son los precios de la luz, el gas, el petróleo y el carbón. Los precios de la energía baten casi cada día sus máximos históricos, y como dicen los expertos, todavía no ha llegado el frío.

La escasez de gas es uno de los asuntos que más quebraderos de cabeza están dando al Gobierno de España, porque necesitan a sus socios argelinos y marroquíes, con los que precisamente, las relaciones diplomáticas no pasan por su mejor momento. Todas las medidas que se están adoptando para controlar el precio de la luz, no están consiguiendo su objetivo.

Todavía no sabemos cómo será de frío el invierno, pero lo que ya está más que descontado, es que los costes de la utilización de todo tipo de energías, van a seguir muy altos, durante más tiempo del que nos gustaría.

Esta realidad está empezando a inquietar a los mercados de capitales, por su impacto en la inflación. La Zona Euro con el 3,4% de media, España con un IPC del 4% nos lleva a máximos de hace trece años. Los mercado financieros han terminado septiembre con recortes y el comienzo de octubre también se ve teñido de rojo.

Las declaraciones de los responsables de los principales bancos centrales de Europa y de Estados Unidos, reiterando que los actuales niveles de inflación son transitorios, parecen no convencer a unos mercados que se impacientan y que temen que los precios de la energía, los cuellos de botella en los suministros y aumentos de precio en los transportes, puedan afectar a la economía mundial, justo cuando están recuperándose de la recesión provocada por la pandemia.

Muchos expertos temen que si la inflación sigue descontrolada, los Bancos Centrales acelerarán sus políticas de retirada de las ayudas e incluso de subidas de tipos de interés. No obstante, para otros, parece poco probable que esto suceda, porque las decisiones de política monetaria no van a hacer que bajen los precios de la energía, ni los problemas de abastecimiento, que sin duda dependen de otras variables.

En Reino Unido están pagando además las consecuencias del Brexit en el mercado laboral. La falta de profesionales del transporte por carretera, están provocando desabastecimientos de gasóleos y gasolinas, que a su vez derivan en desabastecimiento de productos de primera necesidad, como la alimentación o los farmacéuticos.

Con este panorama, los mercados financieros han comenzado el último trimestre de este 2021, con la garantía de que la volatilidad será elevada, porque los activos de deuda a largo plazo también están subiendo viendo subir sus rentabilidades, como nos sucedió a comienzos de año, algo que tampoco favorece la estabilidad de los mercados bursátiles.

La barita mágica la van a seguir teniendo los bancos centrales, que con su política monetaria ultra laxa, están sujetando a los mercados de renta variable, mientras se va deshaciendo el nudo gordiano provocado tras el cierre total de unas economías, que están viendo que volver a la normalidad, no está siendo tan sencillo como se esperaba.