Editorial de El Inversor Inquieto

Ha nacido una nueva forma de hacer política y de entender la política

El resultado electoral de Madrid, tal y como estaba previsto, ha tenido un enorme impacto en la política española, al tiempo que lo tendrá en el futuro económico y social de los españoles.

La gran perdedora de las elecciones ha sido la ideología trasnochada, que provoca el enfrentamiento guerra civilista entre los ciudadanos, la miseria económica y moral, así como la desilusión o desesperación de la gran mayoría de los ciudadanos de bien. Poco importa qué color representa esa ideología, o qué personas la defienden, todos ellos han perdido y los españoles han sido más que contundentes, en la defensa de la libertad, la concordia y protección el bienestar social futuro.

Claro está que han sido los madrileños los que han votado en masa, pero también hemos contribuido el conjunto de los españoles, con nuestro ánimo personal en los casos que ha sido posible y con nuestros comentarios de apoyo generalizado. Toda España estaba votando en Madrid, y que nadie tenga dudas, que cuando nos llegue la oportunidad a nivel autonómico o nacional, el resultado será muy similar o igual.

El 4 mayo en Madrid ha triunfado una nueva forma de hacer política, que suma la eficiencia en la gestión, con la defensa heroica de los valores y convicciones, imprescindibles para la supervivencia de cualquier sociedad, amenazada por los totalitarismos políticos.

Toda la clase política debería analizar lo que ha pasado en Madrid. Las nuevas generaciones de políticos, para entender que la defensa de cualquier ideología, no significa carta blanca, en la que el fin justifica los medios. Las crisis dramáticas, como la que vivimos, necesitan lideres políticos humildes, inteligentes, comprometidos con el bien común y honestos, tanto en sus formas como en sus intenciones. Sería bueno que las nuevas generaciones de gestores de lo público, o aspirantes a ello, desde el punto de vista político, tomen buena nota, porque esto ya no tiene marcha atrás. A los políticos con más solera, que no crean que lo sucedido no va con ellos, porque esto ha pasado y los votantes no sólo saben lo que quieren, sino que también están dispuestos a demostrarlo con el arma infalible que es el voto. El miedo, la necesidad, la pobreza y la solidaridad serán la energía verde y sostenible, que mantendrá este cambio, hasta culminar el éxito de su generalización en toda la política nacional, en lo que se podrá llamar la regeneración política.

Si varias décadas de errores, abusos de poder, delincuentes y ambiciones despiadadas, nos han traído hasta aquí, con el beneplácito y complicidad de la mayoría de la sociedad, ahora esta misma sociedad ha dicho: Basta ya! Sólo con ese golpetazo encima de la mesa, ha renacido la esperanza en la resiliencia de una sociedad, ha demostrado ser dócil, pero que ya no puede más, ante el abuso de poder, la ignorancia y la mala intención de todos los que han aprovechado la dramática situación que un virus ha provocado.

Ahora toca reconstruir el país, que nos llevará varias décadas, hasta poder sentirnos satisfechos con el resultado de lo que ya hemos puesto en marcha. Los ciudadanos de bien, podemos levantarnos cada día con la ilusión necesaria y suficiente, para luchar cada día por nuestras familias, nuestras empresas, nuestras responsabilidades y nuestro país.

Los avances de las vacunas, la mejora económica, la ilusión de que podemos superarlo, serán aliados reales, que nos lleven a ello, generando un ánimo reparador, que nos ayudará a cicatrizar las heridas actuales y las que se nos vayan provocando en la lucha diaria.