Editorial de El Inversor Inquieto

Condonación de la deuda: ocurrencia inoportuna

La dramática situación que está viviendo la economía española, exige que todos los ciudadanos puedan dar lo máximo de si mismos, con una mayor responsabilidad, para los que tienen cargos de gestión, tanto en lo público como en lo privado, en estos momentos.

Cuando los daños acaben de producirse, que todavía, no hemos llegado al fondo de la destrucción, necesitaremos toda la ayuda, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Buena parte de esa ayuda será económica, tanto del sector privado con inversiones, como del público como los fondos de recuperación de la Unión Europea.

Algo que exigen quienes prestan dinero a terceros, es que se les devuelva lo prestado. Esto forma parte de la confianza en las relaciones contractuales y que exige una seguridad jurídica incuestionable.

Cuando dirigentes de dos partidos esenciales del gobierno de nuestro país piden al Banco Central Europeo la condonación, es decir, el perdón, de la deuda que han comprado, el impacto negativo para la imagen y la economía española, son de difícil cuantificación.

España tendrá que sacar buena nota para recibir los fondos europeos. La Comisión Europea evaluará los planes de recuperación nacionales y otorgará una nota a sus elementos. Los países que aspiran a recibir las ayuda, tendrán que tener una nota máxima en más de la mitad de los puntos a examinar.  La Comisión se tomará varios meses para evaluar y tomará la decisión sobre el plan recibido por cada país.

Mientras la gran mayoría de los países, miremos a los italianos, se afanan en preparar estrategias políticas y de gobierno para aprovechar las oportunidades que se les ponen por delante, España lidera el debate de la condonación de la deuda, que es como decir, sigan pagando dinero a fondo perdido y no pregunten qué hacemos con él.

Además de ser algo ilegal y que además va en contra del espíritu del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, ha enfurecido a buena parte de nuestros socios comunitarios, que no tienen tiempo, ni ganas, para dedicarlo a estas ocurrencias, que van en el sentido contrario de lo que se necesita para superar los enormes daños que está causando la pandemia.

Hay quienes consideran que España tiene lo que se merece con los gobernantes que tiene. Estoy segura que la gran mayoría de los españoles consideramos que eso no es cierto. Nuestro país, no se merece lo que le está pasando, fundamentalmente porque ninguno de los que están en el poder ha salido del voto de los ciudadanos con la suficiente mayoría, como para poder decir que cuentan con el respaldo incondicional de los españoles.

Todos sabemos cómo se ha formado este gobierno, que valores esenciales se han traicionado para constituirse y cuales se traicionan cada día para mantenerse.

La pregunta es hasta cuando aguantará España y los españoles, esta situación angustiosa y no sólo por la pandemia, sino por la frustrante realidad de estar gobernados a golpe de ocurrencias, chantajes, intereses políticos y populismo, pero no por la seriedad, respecto y eficiencia que la situación requiere y el conjunto de los españoles se merece.

Como bien decía la presidenta del Banco Central Europeo esta semana, preocúpense de ver que hacen con el dinero que tienen y el que puedan recibir, más que de que se les perdone la deuda. En fin, lo podrá decir más alto pero no más claro, el problema es el los receptores del mensaje ya han decido hace mucho tiempo, no escuchar a quienes no les siguen el juego y las ocurrencias.