Editorial de El Inversor Inquieto

¿Qué podemos esperar de noviembre?

La pregunta obligada, dado que estamos en el último mes totalmente hábil en los mercados financiero, puesto que diciembre es un mes de cierre, donde la mayoría de los gestores dejan las carteras preparadas para el ejercicio siguiente.

A diferencia de octubre, que comenzó con caídas importantes, noviembre ha comenzado con llamativas subidas, que hacen presagiar que tal vez no sea el mes bajista que en otras ocasiones suele ser.

Las razones por las que ha comenzado con tanto ímpetu, las encontramos en las buenas noticias de los avances en las negociaciones entre EEUU y China, en los recortes de tipos de interés, que están evitando crisis de liquidez en el sistema, y en los resultados de buena parte de las empresas cotizadas del mundo, que no se están viendo afectadas por la desaceleración económica mundial.

Respecto a EEUU y China, las noticias apuntan a que en diciembre firmarían la primera fase de un acuerdo comercial, que llevará su tiempo completarlo, pero que inicialmente el hecho de que se esté hablando de eliminar gradualmente los aranceles impuestos desde hace unos meses, le ha gustado mucho al mercado. Sobre todo a Alemania, que junto con Japón son los dos países más dañados por la guerra comercial. Por esa razón el Dax alemán es el índice bursátil que más se está beneficiando en Europa.

Por el contrario el selectivo español, aunque con subidas y cerca de los niveles más altos alzados en la primera parte del año, lo cierto es que está más rezagado, por la caída de los resultados de buena parte de los 35 valores que lo componen, con el sector bancario en cabeza, que sigue dando síntomas de agonía.

Por su parte, en EEUU los principales índices siguen marcando máximos históricos, al calor de los recortes de tipos y de una situación de casi pleno empleo, que hace pensar a muchos analistas, que no estaría la economía en una senda preocupante, al menos para el año próximo.

Ante estas situaciones, y un Brexit del que ya se ha dejado de hablar, las incertidumbres se han apaciguado y por ello, la mayor parte de los expertos, consideran que noviembre debería comportarse de forma favorable para quienes han apostado por los mercados de renta variable en este 2019.

Los inversores que dejándose llevar por las emociones, malvendieron sus carteras el año pasado, habrán perdido una gran año, lo que supone un importante quebranto patrimonial.

Las revisiones a la baja del crecimiento mundial ya estaban entre lo descontado por los mercados el año anterior. Ahora todos los economistas están haciendo sus cálculos y previsiones para el año próximo. A partir de ahí se prepararán las estrategias para 2020.

La premisa que de nuevo se repetirá, es la de la diversificación. En estos momentos, más que nunca, hay que dejar a un lado la evolución que puedan tener los índices domésticos, porque las carteras bien construidas estarán en los activos repartidos por el mundo, que tengan más calidad y oportunidades de dar rendimientos positivos a los inversores.

Los inversores se verán obligados a no tener en cuenta lo que suceda en sus carteras en el corto plazo, sino darle margen a los gestores para que fructifiquen sus estrategias en 3 ó 4 años. Los rendimientos a corto plazo sabemos que son negativos y ello condicionará en el futuro, tanto la gestión como la actitud de los inversores, porque en algo están de acuerdo todos, y es que los tipos van a seguir bajos o negativos mucho tiempo.