Editorial de El Inversor Inquieto

Tregua en los mercados financieros

La primera semana de septiembre, con los mercados financieros a pleno rendimiento, no ha podido comenzar mejor, lo que es de agradecer, para compensar lo sufrido en agosto y hacer más llevadera la vuelta a las actividades cotidianas.

Así como se acumularon todos los acontecimientos negativos hace unas semanas, durante la presente semana, parecen haberse puesto todos de acuerdo, para darle una tregua a los mercados financieros y un respiro a los inversores.

Como acontecimientos a destacar, vamos a enumerar los siguientes: que China y EEUU confirman sus negociaciones, que China ha inyectado liquidez a la economía, que la Cámara de los Comunes ha frenando el Brexit duro “in extremis”, que Hong Kong ha retirado el decreto de extradición que estaba generando las revueltas sociales y finalmente, que Italia tiene un Gobierno, al que califican de europeísta.

Alguno de esos acontecimientos hubiese bastado para que los mercados de renta variable continuasen con las subidas que habían iniciado la última semana de agosto, pero todos juntos, sin duda son un auténtico festival, del que se están beneficiando los mercados de todo el mundo, desde los asiáticos a los americanos y por supuesto también los europeos.

En los mercados de divisas la maltrecha libra esterlina, ha recuperado fuerza y los damnificados son el oro, que hasta hace una semana era activo refugio y ahora ve caer parte de sus avances. Por otro lado, también están subiendo las rentabilidades de la renta fija, en las emisiones que tienen rentabilidad positiva, y está siendo menos negativas, en las que están en rendimientos negativos, como los casos de Alemania o Suiza.

En la parte menos amable, pero esperada, están los datos macroeconómicos. Durante la presente semana se ha confirmado la desaceleración de la economía en la Zona Euro, los menores pedidos de exportación chinas o el aumento del paro en España.

En clave doméstica, la Ministra de economía en España, Calviño, no se ha atrevido a anunciar que nuestra economía iba a comportarse mejor en el futuro, porque además de que no  la hubiesen creído, posiblemente habría caído en un importante descrédito internacional.

Ante las famosas medidas anunciadas por Sanchez, las críticas y declaraciones no se han dejado esperar. Unas medidas que suponen más gasto público y más impuestos, han recordado la etapa de Zapatero, negando la crisis y llevándonos casi a ser intervenidos.

El Banco de España ha salido al paso, diciendo que nuestra economía no está preparada para enfrentarse con éxito al impacto que puede suponer la desaceleración económica constatada en la Zona Euro. Por si eso fuese poco, el Banco Central Europeo, ha afirmado expresamente, que España no se puede permitir ni más gasto ni menos impuestos.

Por tanto, entre unos y otros, las reglas del juego están claras y el campo sobre el que se va a jugar también, es decir, desaceleración económica. Lo que no está claro es quien será el entrenador y quien el equipo titular. Todo esto lo tendremos más despejado a finales de septiembre, pero todo apunta a que en octubre tendremos nuevas elecciones, porque todos los candidatos actuales quieren jugar de titulares, aunque no quieran ni sudar la camiseta, y nadie quiere ir al banquillo o quedarse fuera. Vamos, como en un patio de colegio, pero más grave, porque hablamos de política nacional, que afecta en la vida de millones de personas.

Para la semana próxima, la expectación está en la decisión que el jueves tomará el Banco Central Europeo respecto a su política monetaria, tras la constatación de la desaceleración de la economía. Los bancos europeos están a la espera de que les aplique algo de árnica, en forma de alivio en los costes que los depósitos les suponen. De conseguir algún tipo de alivio, lo cierto es que estaremos simplemente en un ganar tiempo, pero nada que haga presagiar mejoras sostenibles para el sector.

Por otro lado, cada vez son mayores las voces que piden que los ahorradores paguen por sus depósitos, para aliviar la carga que supone para los bancos. Como dice el refrán, “cuando el río suena, agua lleva”. La duda está en cuando lo implementarán y en que condiciones, que será una realidad, parece cuestión de tiempo, y no muy largo.