Editorial de El Inversor Inquieto

Enero ha cumplido con lo que se esperaba

El primer mes de 2019 ha llegado a su fin y no ha defraudado a quienes apostaban por confiar en los mercados financieros, sobre todo en las bolsas, tras el desplome del mes de diciembre y el conjunto del último trimestre del año 2018.

Los inversores que decidieron mantener posiciones en sus carteras, están de enhorabuena, porque en sus posiciones verán recuperar entre el 2 y el 3% de rentabilidad acumulada en el primer mes del año, que era prácticamente lo que habían bajado en enero.

Aquellos que siguen manteniendo una alta exposición al sector financiero español, por el contrario, de nuevo están sufriendo un revés importante esta semana, tras la decepción con la que el mercado a acogido la publicación de los principales bancos domésticos.

El fugaz repunte que llevaban acumulado desde los mínimos marcados el año anterior, ha sido un momento apropiado de venta para los inversores que estaban al acecho, para ir reduciendo la sobreexposición en bancos, que puedan tener en sus carteras.

La Reserva Federal Americana y el Banco Central Europeo han repetido tipos, un ambos máximos responsables de los bancos centrales, han afirmado estar muy atentos a los signos de desaceleración económica tanto en EEUU, como en la Zona Euro. El primero ha hablado de paciencia en su camino de subida de tipos de interés y el europeo ha comentado que la economía de la Zona Euro sigue necesitando ayuda, tras el crecimiento más bajo de los últimos cuatro años y con un país, Italia, en recesión en la recta final de 2018. En ambos casos, la interpretación pasa porque no subirán los tipos de interés, sin saber cuando retomarán el discurso contrario.

El impacto de la guerra comercial EEUU-China, la desaceleración importante del gigante asiático, el Brexit y el menor crecimiento mundial en general, no permiten discursos ambiguos que pongan nerviosos a los mercados financieros. Todos sabemos cual es su reacción, todavía sufrimos las secuelas de las caídas del año anterior, y del impacto que dichas caídas tienen en las economías.

Por todo ello, los discursos de los bancos centrales son muy afortunados, al tiempo que se esperan avances en los otros frentes abiertos. Los mercados necesitarán más alicientes para seguir subiendo y reduciendo las pérdidas acumuladas en 2018. Los resultados empresariales van cumpliendo expectativas en la mayoría de los casos y eso está apuntalando la confianza en los mercados bursátiles.

Ahora nos adentramos en el mes de febrero. En 2018, el comienzo de enero también fue fulgurante en las bolsas, pero con menor justificación y consistencia que este estrenado 2019. Los inversores que quieran seguir apostando por las estrategias que afirman que este año será positivo para los mercados de renta variable, pueden seguir como están, analizando si tienen la diversificación geográfica apropiada y de gestión, con distintas gestoras que se complementen.

Los que no lo tengan tan claro, la verdad es que tienen pocas alternativas, si buscan liquidez y preservar patrimonios. Los activos de renta fija a corto plazo siguen en el terreno negativo y sólo las carteras pensadas para algo más de 3 años, pueden dar rentabilidades por encima de la inflación y cercanas al 2%.

Los inversores deben ser conscientes de que el momento no es fácil, que los gestores independientes están buscando por el mundo los activos más apropiados para encontrar rentabilidad para sus clientes y que hay que darles margen de tiempo para que sus estrategias den fruto.

El comportamiento del mes de enero ha supuesto un balón de oxígeno muy necesario, que esperamos siga durante el mes de febrero, que consideraremos bueno, si cuando lo despidamos, consigue superar lo conseguido en enero o al menos mantener las rentabilidades obtenidas.