Editorial de El Inversor Inquieto

Los asuntos políticos empañan los mercados

La economía no sólo está en todas las áreas de nuestra vida, sino que además, cada vez está ocupando un lugar más relevante, al tiempo que se ve realmente ensombrecida y afectada por los asuntos políticos.

 Esta semana,al igual que otras muchas, son prueba irrefutable. El Brexit, lospresupuestos de Italia, así como las conversaciones entre China y EEUU, son delos asuntos que más han impactado en los mercados financieros. En nuestro paísel caos en asuntos económicos parece no encontrar fin. Los presupuestosgenerales para el año próximo, parecen darse por muertos y ya se estánresignando a prorrogar los del año anterior. Las cotizaciones de los autónomos,el salario mínimo, las subidas de impuestos, los gastos de las hipotecas… cadadía son más los asuntos polémicos y las contradicciones de un Gobierno, que nosabe como mantenerse en el poder.Lo únicoverdaderamente cierto es la desaceleración económica en muchos países, lainseguridad conflictos del Brexit, que la guerra comercial ya está teniendoimpacto y que cuesta un enorme esfuerzo encontrar noticias esperanzadoras,cuando se está mirando a los principales líderes políticos internacionales.

Con todo estono es de extrañar que los mercados financieros estén en compás de espera obajando, a la espera de algún detonante que les permita subir y con ello ayudara que se cumplan los buenos pronósticos que hay para la renta variable, engeneral.

No olvidemos,que en el medio y largo plazo, en los mercados financieros cotiza al alza o ala baja, la certidumbre o incertidumbre, en asuntos que afectan a la economíaen general y a las finanzas en concreto. A los inversores y a los que tienen la obligación de gestionar cadadía un país o una empresa, necesitan un marco jurídico estable y creíble queapoye la creación de riqueza, para después poder compartirla, en forma desalarios, impuestos o dividendos.

El crear eseecosistema favorable, depende en gran medida de los Gobernantes y estos a suven son elegidos por los ciudadanos. Con ello, y como siempre, al final de lareflexión, siempre se llega a la conclusión de que el pueblo es el responsablemás directo de lo que sucede en el país en el vive. La fuerza que tiene cadavoto, muchas veces no se tiene en cuenta, porque nos nubla la confusión, larutina o la frustración.

La economía,al igual que la salud, será una consecuencia directa de nuestros hábitosindividuales en esos campos, sumados para formar la colectividad.

Losextremismos que están resurgiendo en los países occidentales, al igual que enotras épocas de la historia, son consecuencia de un descontento social, que nosabe como encontrar la senda de lo que le gustaría que fuese. En muchas ocasiones, las emociones, elautoengaño o el idealismo mal enfocado, nublan la razón para ver el bosque porencima de los árboles.

En estemomento de nuestra historia, donde la democracia corre un riesgo enorme de serengullida por quienes la utilizan como los regímenes políticos totalitarios,debemos ser más comprometidos que nunca, luchar más que nunca porque los cambiosno supongan destrucción en lugar de progreso.